La sombra de Gévaudan

Si pudo ser certera la presencia de un animal detrás de los hechos, queda oscurecida por una gran cantidad de folklore y de leyenda. Los lugareños creían que era un hombre lobo, más bien un hechicero que podía cambiar de forma, convirtiéndose en un monstruoso depredador y alimentarse de carne humana. También se suponía que era muy resistente a las balas. Lo cierto es que la bestia de Gévaudan aterrorizó entre otras a la población de Aveyron en el siglo XVIII. Su historia está basada en hechos históricos ampliamente documentados, incluso quebrantó la autoridad de Luis XV, convirtiéndose rápidamente en un asunto de Estado…

Descripción de la bestia

Las descripciones de la bestia varían tanto que la mayoría de los investigadores creen que tenía que haber por lo menos dos criaturas. En cuanto al color de la piel de la bestia era especialmente variable. Otras descripciones le señalaban como un enorme lobo de aspecto muy extraño, con el lomo rayado y una línea negra que le recorría desde el cuello hasta la cola, el color de su cuerpo era rojizo, con el morro afilado, de cola muy larga con extraordinaria movilidad y con unas fauces desmesuradas.

Este animal asoló la región de Gévaudan entre el 30 de junio de 1764 hasta el 19 de junio de 1767.  Aunque la bestia atacaba tanto a hombres como a mujeres, parecía que tenía preferencia por las mujeres y a los niños. Estos últimos eran las presas más fáciles porque eran los que se encargaban del cuidado de los rebaños en el monte, y solían estar solos cuando desempeñaban tales tareas, los hombres estaban más dedicados a la agricultura. También hay que tener en cuenta que muchas víctimas presentaban signos evidentes de haber sufrido abusos sexuales antes o después de las muertes, esto hace pensar que una o más personas aprovechándose de la situación mataban y violaban a las víctimas y después estas muertes se atribuian a la bestia. Los restos de las víctimas abandonadas no tardarían en ser localizadas y devoradas por animales y estos cargarían con la culpa de los hechos.

Las víctimas

Los ataques realizados por la bestia fueron entre 88 y 124, según el censo realizado, aunque hay que tener en cuenta todos aquellos en que la víctima fue solamente herida.  El problema del ‘asesino en serie’ para la época fue oportuno para la prensa: el Courrier d’Avignon local, luego La Gazette de France a nivel nacional y los periódicos internacionales, vieron la oportunidad de aprovecharse de este hecho para hacer una serie de artículos sobre este tema durante varios meses.

La primera persona atacada por la bestia, fue una vaquera que vivía cerca de Langogne, pero en ese momento los bueyes se aproximaron e hicieron huir al animal. Como resultado, solo fue desgarrada la ropa de la mujer. La primera víctima fue Jeane Boulet, una jovencita de catorce años, muerta el 30 de junio de 1764, en el pueblo de Hubacs (cerca de Langogne). Aunque se cree que no fue la primera víctima, sino la primera víctima oficial. Ese mismo verano se cobró más vidas y asesinó a dos niñas, dos niños  y a una mujer de 32 años. En invierno el número de víctimas se incrementaba alarmantemente incluso asesinando dos veces por semana. Solía arrancar de un solo bocado la cabeza de las víctimas, lo que puede darnos una idea del tamaño y la fuerza de su mandíbula. En tan solo un año se habría cobrado 54 víctimas.

Posibles candidatos a bestia

En 1764 en esa zona abundaban los lobos, y eran muy frecuentes los ataques que realizaban al ganado doméstico. Durante las batidas que se hicieron para cazar a la bestia fueron cazados muchos ejemplares, uno de ellos, de tamaño enorme, fue abatido por un habitante de la zona, y durante un período breve de tiempo los ataques de la bestia disminuyeron. Al reanudarse los ataques, las partidas de caza volvieron al bosque de Gévaudan, matando a otro gran ejemplar que se dijo podría ser la pareja del anterior lobo; el esqueleto de este animal abatido se conservó en el museo de París hasta 1830 cuando se perdió por un incendio. Es muy poco probable que un lobo solitario fuese capaz de realizar todos los ataques ya que no es un comportamiento normal en la especie.

En el siglo XVIII en Europa, ya vivían en cautividad diferentes especies de todo el mundo, como leones, leopardos, tigres, hienas y pumas. Cualquiera de estos animales que hubiese escapado de algún circo ambulante, podría adaptarse a vivir en un bosque en libertad. Algunas de las descripciones del animal hacen pensar a muchos expertos que la bestia podría ser una hiena rayada, aunque este animal pudiera tener un comportamiento agresivo y pudiera atacar a seres humanos, no es creíble que ataque y devore a decenas de personas. Tampoco coincide su tamaño, siendo la hiena rayada, la segunda más pequeña dentro de las familias de las hienas. Otro candidato exótico sería el tigre, su fuerza y tamaño así como su rayas lo harían un candidato idóneo, si un tigre se hubiese escapado tendríamos un posible candidato a ser nuestra misteriosa bestia.

Hay que tener en cuenta  la falta de informes de animales domésticos muertos, como si la bestia prefiriera la carne humana, descartando ataques a ovejas, vacas, etc. Es por eso que muchos expertos consideran que tuvo que haber una mano humana detrás de estos ataques, como si un asesino en serie utilizara a algún animal amaestrado, sea perro, lobo, o animal exótico como arma. El motivo para tales ataques no estaría nada claro, algunos sugieren que el motivo hubiera sido desprestigiar a la corona. Aunque esta posiblidad es muy atrayente no hay ninguna prueba que la secunde. Sea cual sea el motivo, para muchos expertos está sería la teoría más plausible, la de uno o varios individuos que matarían de forma atroz a víctimas dejándolas después en el campo y siendo estas devoradas por los lobos. El hecho de que muchas de la víctimas apareciesen decapitadas y desnudas, nos indica de que pudo haber una mano humana detrás.

El fin de la bestia

La bestia de Gevaudan superó cualquier noticia de la época, hasta el punto que el Rey de Francia movilizó las tropas reales dando cabida a numerosos rumores sobre la bestia, de ser sobrenatural, porque las tropas reales fracasaban en su tentativa de capturar al animal.

También se puso recompensa por la captura del animal y cientos de cazadores intentaron cazar a la bestia. Estos cazadores ponían falsas pistas para entorpecerse unos a otros lo que hizo que se perdiera un tiempo valioso y recursos en la captura del animal.

Ante los fracasos por atrapar a la bestia, el rey decide mandar al arcabucero real para que cazara a la bestia. El arcabucero real,”el señor François Antoine”, se puso manos a la obra realizando varias cacerías, él estaba convencido de que era solamente un lobo de gran tamaño. Durante una de estas cacerías Francois Antoine consigue matar un gran lobo, y varios testigos declaran que es la bestia. Rápidamente el lobo es llevado al pueblo para que el médico lo diseque y así poder llevarlo a parís para presentárselo al rey. En el viaje a causa del calor reinante el animal llegó en estado avanzado de putrefacción. Oficialmente la bestia estaba muerta, poco importaba que siguieran habiendo ataques, para la corona y el gobierno de Francia la bestia estaba muerta.

A principios del año 1767, se siente una ligera pausa en los ataques. Pero en la primavera de este mismo año, los ataques se recrudecen. La gente no hace otra cosa mas que rezar, principalmente en Notre Dame de Beaulieun. Un hecho conocido sucedió a principios del mes de junio, segun la leyenda, Jean Chastel hizo bendecir tres balas de plata. El 19 de junio de 1767, un noble local organiza una gran cacería a la que asistieron 300 personas, entre ellas Jean Chastel. Cuando la bestia apareció, Chastel le disparó las tres balas de plata y la bestia murió por fin. Se recuperaron las tres balas de plata y se fundieron para crear tres medallas que se cosieron al sombrero de la virgen María.

Conclusiones

Científicos ingleses llegaron a la conclusión que la bestia era un cruce entre un tigre y una hiena. Para los aldeanos era un demonio, y más recientemente para el zoólogo François Jullien que estudió los datos del animal, llegó a la conclusión de que era una hiena rayada. Aunque ya no queda ningún rastro de la bestia, ni pieles, ni huesos, nos siguen quedando las declaraciones y las descripciones, y para muchos expertos las descripciones parecen indicar que se trataría de una gran subespecie de lobo de los Alpes, que se extinguió en el siglo XIX. Para los expertos estos grandes lobos se alimentarian de humanos porque eran fáciles de capturar y de matar.

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