La calabaza iluminada del Halloween

Cuentan las leyendas irlandesas que existió un hombre llamado Jack que trató de engañar al diablo y, como castigo, “fue condenado a vagar por el mundo acompañado solo con un trozo de carbón ardiente dentro de un nabo que le serviría para iluminar el camino”.

Concept of halloween pumpkin on wooden planks. Blur scary castle on background

Hace unos doscientos años, la historia comenzó a extenderse por Gran Bretaña y la gente adoptó la tradición de tallar caras en sus hortalizas durante esta época del otoño. Los nabos, sólidos y abundantes, eran el lienzo preferido, pero también era habitual que se tallasen remolachas y patatas para proteger sus hogares de Jack y aquellos como él. Cuando los inmigrantes irlandeses llegaron a Estados Unidos en el siglo XIX descubrieron la calabaza, y así surgió la versión mucho más simpática de la jack-o’-lantern que predomina en el imaginario colectivo hoy.

La leyenda de Jack ‘el linterna’

El término Jack-o’-lantern se comenzó a usar a mediados del siglo XVII en Inglaterra para denominar a los fuegos fatuos (ignis fatuus), conocidos como “will-o’-the-wisp” en el folclore inglés. Su origen se inspira en la leyenda de Stingy Jack (Jack el tacaño), personaje conocido posteriormente como “Jack de la linterna“.

En Irlanda primero y posteriormente en Inglaterra y Estados Unidos, comenzaron a tallarse calabazas y nabos con caras monstruosas, iluminadas en su interior con una llama o una luz, para crear una imagen fantasmal con la que celebrar la noche de Halloween. La famosa calabaza de Halloween se la denominó originalmente como Jack-o’-lantern, convirtiéndose con el tiempo en el icono más reconocible de la festividad de “All Hallows Eve”.

Según nos cuenta la leyenda de Jack o’lantern, hace varios siglos entre cientos de pueblos y ciudades de Irlanda, vivía un borracho conocido como Stingy Jack. Jack era conocido por ser un impostor y un manipulador, una escoria de la sociedad. Una noche, llegó a oídos del diablo las malas acciones de Jack y decidió averiguar él mismo si Jack estaba a la altura de su vil reputación.

Como era típico de Jack, una noche que estaba borracho e iba paseando por el campo se encontró un cuerpo en su camino. El cuerpo tenía una mueca extraña en su cara, cuando Jack lo examinó, resultó ser Satanás. Jack se dio cuenta rápidamente que había llegado su fin, el diablo había llegado para recoger su malévola alma. Jack hizo su última petición, le dijo a Satanás que le dejara beber cerveza antes de llevar su alma al Hades. Al no encontrar ninguna razón para negarse, el diablo le llevó a un pub local y le dio de beber cerveza y otras bebidas alcohólicas.

Tras apagar su sed, Jack convenció a Satanás para que se convirtiera en una moneda de plata con la que pagar al dueño del local las consumiciones. Cuando el diablo se transformó, Jack guardó astutamente la moneda en su bolsillo donde también tenía un crucifijo. De esta forma, la presencia del crucifijo impidió al diablo volver a transformarse, quedando atrapado en su forma de moneda. Jack coaccionó a Satanás y a cambio de liberarle le pidió que dejara en paz su alma durante diez años. Al diablo no le quedo otra opción que acceder a la demanda de Jack.

Cuando transcurrieron los diez años, Jack se encontró de nuevo con Satanás, temiendo que esta vez si que sería la definitiva y acabaría yendo al Hades, sin embargo a Jack se le ocurrió otra astuta idea. Cuando el diablo se estaba preparando para llevarlo al infierno, Jack le preguntó si podía comer una manzana antes, para alimentar su estómago hambriento.

Satanás sorprendentemente volvió a estar de acuerdo con la petición y se subió a las ramas de un manzano cercano. Jack aprovechó el momento para rodear la base del manzano de crucifijos, dejando de nuevo atrapado al diablo encaramado al árbol. Esta vez a cambio de liberarle, Jack le pidió que no pudiera reclamar nunca su alma para el hades. Satanás aceptó la petición y quedó liberado.

Finalmente el beber y el estilo de vida inestable pasaron factura a Jack y acabó muriendo tal y como vivió. Cuando su alma estaba preparada para entrar al cielo fue detenida en las puertas de San Pedro. Dios le dijo a Jack que debido a su estilo de vida pecaminosa basada en la bebida y en el engaño, su alma no podía entrar al cielo. El sombrío Jack se dirigió entonces a las puertas del infierno donde suplicó poder entrar, Satanás sin embargo, en cumplimiento de su promesa, tampoco podía tomar su alma.

El diablo arrojó entonces a Jack una brasa de las llamas del infierno como símbolo de ser un rechazado por el inframundo. Desde ese momento y hasta la eternidad, Jack está condenado a vagar por el mundo, entre los planos del bien y del mal, con una brasa dentro de un nabo ahuecado, para iluminar su camino, siendo conocido como Jack-o’-lantern (Jack de la linterna), creando así una especie de farol que ilumina su camino mientras vaga por el mundo. Con variaciones, el mito se puede encontrar en el folclore de varios países europeos, desde Irlanda de donde es originaria la historia, a Escocia, Inglaterra, Gales, Alemania, Noruega, Suecia o incluso Italia y España.

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Se cree que la costumbre de fabricar “Jack o’lanterns” en Halloween se inició en Irlanda. A principios del siglo XIX, nabos y calabazas eran ahuecados y tallados con caras grotescas para actuar como linternas, siendo utilizadas en Irlanda y en las Tierras Altas de Escocia (Highlands). En estas regiones de lengua celta, Halloween era originalmente la festividad celta de Samhain, y era visto como el momento en el que los seres sobrenaturales y las almas de los muertos vagaban por la tierra.

Estas siniestras calabazas de Halloween eran utilizadas para asustar a los espíritus dañinos y mantenerlos fuera del hogar. Entre la gente más supersticiosa incluso se usaba de forma específica para mantener alejados a los vampiros, con la creencia de que al ser iluminados por esta tenue luz quedaban identificados y renunciaban a cazar a los dueños de la casa.

Una de las primeras referencias escritas a esta costumbre de Halloween, aparece recogida en una edición de 1837 del “Limerick Chronicle“, donde se menciona la celebración de una competición en un pub local a la mejor “Jack McLantern“.

Con la gran emigración europea del siglo XIX, y especialmente a partir de 1820 cuando millones de irlandeses emigraron a Estados Unidos, la tradición de Halloweense propagó rápidamente por el continente norteamericano. El término de Jack o’lanterny las calabazas talladas se da ya en Estados Unidos por primera vez en 1834 y poco después, en 1866, el periódico local “Daily News” de Kingston, Ontario, recoge en su edición la primera asociación de la calabaza tallada de Halloween.

En un principio, la calabaza tallada se asoció en Estados Unidos con el inicio de la temporada de la cosecha, formando el Jack-o’-lantern parte de la celebración. A partir de 1921 sin embargo, su popularidad creció enormemente por todo el país tras celebrarse el primer desfile de Halloween en Minnesota. Los siguientes años le seguirían desfiles y festivales en otros estados y ciudades, llegando la popularidad de la Fiesta de la noche Halloween a todo el mundo, con su siniestra calabaza, el Jack o’lantern, como el símbolo más representativo de la festividad.

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